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223 días. Pasaron 223 días de una pesadilla que aún continúa, antes de que el Santo volviese a jugar un partido en el municipal. Desde aquel ya lejano Santo-Illa de Arousa, el 8 de marzo, han pasado 223 días de un año que marcará la vida de todos.

Ayer, volvió el Santo a jugar en el muni, un municipal mudo en esta ocasión, sin público en las gradas. Un municipal sin banquillos, con compañeros en sillas separadas y con la expresión de la cara tapada por una mascarilla. Gel, mascarilla, separación, un juego con interrupciones constantes por la seguridad de todos. La nueva normalidad que nos han contado y que, al menos de momento es la que toca vivir.

En cuanto al juego, el junior intenta acceder a una atípica primera división en una no menos atípica fase de ascenso, pospuesta ya en varias ocasiones y con un incierto futuro, como el de todo y el de todos, por delante. No tuvo rival en Cambre, al que superó físicamente y en el resto de facetas del juego, anotándose la primera victoria. Tras un primer cuarto cerrado con un 30-11, el resto del partido fue una carrera buscando la diferencia de puntos que pudiera darle al Santo la mejor segunda posición posible en caso de derrota en Vigo.  Queda ahora enfrentarse en Navia, (Vigo) el sábado a las 12, al gran favorito, Seis do Nadal . También, por responsabilidad y seguridad, en unas gradas vacías y con extremas medias de seguridad, según nos confirman desde el club vigués.

Reza el lema de los marines “Improvise, adapt & overcome”, (improvisa, adaptate y mejora). Para el Santo, ya comienza la fase de la mejora.

Bienvenidos a la temporada 2020-2021

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