CARA Y CRUZ PARA UN BUEN INFANTIL MASCULINO

Doble jornada para el infantil masculino de 2º división debido al partido aplazado por culpa del temporal de diciembre.

El primer partido se disputó el viernes a las 6 de la tarde en el colegio Calasanz de la Coruña. Empezó el Santo muy flojito en defensa y con miedo a atacar ya que nos encontramos por primera vez en esta temporada contra una defensa a media pista que nos resultaba “raro” pero era obvio ya que el equipo local contaba solo con 7 jugadores lo que los obligaba a plantear el partido de esa manera. Nosotros conseguimos ajustar la defensa y apretarles bien desde arriba, a partir del tercer cuarto donde ahí ya fue donde se empezaron a ver las primeras diferencias en el marcador de hasta 20 puntos a favor de los Betanceiros. Para finalmente acabar ganando de 13 puntos en un partido que hacía falta la victoria para levantar los ánimos de nuestros jugadores. Y poder tener buenas sensaciones para el siguiente partido que sería el sábado a las 6 de la tarde.

Llego el sábado y nos tocaba jugar en Cambre. Jugamos sin duda uno de los mejores partidos de toda la temporada en el cual se fue notando el trabajo de nuestros jugadores semana a semana, mucho más organizados que en otros partidos, con mucho criterio a la hora de decidir cuál es la mejor opción de ataque, pero sobre todo con muchas, muchísimas ganas de ir a por el partido, aunque la bola a veces no quería entrar por el aro. Debido a nuestra mala suerte de cara al aro el primer cuarto fue nefasto en cuanto al ataque. Pero a partir del segundo cuarto la cosa cambió, las canastas llegaban y con ellas también llegaban las buenas defensas y empezamos a creernos que podíamos remontar, llegamos a estar a 4 puntos de diferencia, pero finalmente no pudimos lograr la remontada y el resultado final fue de 57-47 a favor de los locales. A pesar de la derrota, luchamos hasta el final y los jugadores los dejaron todo en el campo.

Agradecer a todos los familiares y jugadores que nos fueron a ver al pabellón de Cambre que por momentos parecía que jugábamos en casa.